¿Está ChatGPT enseñándonos a pensar menos?
¿Está ChatGPT enseñándonos a pensar menos?
- España: 451 puntos en lectura en PISA 2025, 23 menos que en 2022; entre el 25% socioeconómicamente más favorecido la caída fue de 33 puntos.
- IA: España supera a Estonia en uso de chatbots para investigar, resumir lecturas y redactar trabajos, aunque Estonia declara algo más de uso semanal para aprender.
- La cautela: PISA detecta asociaciones entre determinados usos de IA y rendimiento, pero no demuestra que ChatGPT sea la causa de la caída lectora.
- El experimento: Estonia desarrolla AI Leap para que la IA guíe, pregunte y dé feedback sin hacer directamente el trabajo cognitivo del estudiante.
ChatGPT ya está dentro de las aulas, aunque ningún ministerio haya tenido que abrirle la puerta. Los estudiantes lo utilizan para resolver dudas, buscar información, resumir textos, redactar trabajos o preparar exámenes. La discusión educativa ya no puede limitarse a permitir o prohibir la inteligencia artificial. La pregunta empieza a ser otra: ¿qué parte del trabajo intelectual estamos dispuestos a delegar en ella?
PISA 2025 permite mirar esa pregunta con datos. España ha sufrido una fuerte caída en comprensión lectora y, al mismo tiempo, presenta un uso elevado de IA para algunas tareas que antes exigían leer, seleccionar, resumir y redactar. Estonia ofrece un contraste sugerente: sus alumnos usan mucha IA, pero la delegan menos para esas tareas y el país ha lanzado un programa nacional para intentar preservar el esfuerzo cognitivo que produce aprendizaje.
España y Estonia: mucho ChatGPT, pero no para lo mismo
A primera vista podría pensarse que Estonia obtiene mejores resultados porque protege al alumnado de la inteligencia artificial. Ocurre lo contrario: el 58% de los estudiantes estonios declara utilizar chatbots de IA al menos una vez por semana para ayudarse a aprender, frente al 54% en España [1][2].
La diferencia aparece cuando se pregunta para qué. En España, el 42% declara utilizarlos para investigación preliminar sobre un tema nuevo, el 40% para resumir un texto que debía leer y el 33% para redactar trabajos. En Estonia los porcentajes son, respectivamente, 25%, 28% y 23% [1][2].
| Uso declarado en PISA 2025 | España | Estonia | Media OCDE |
|---|---|---|---|
| IA al menos semanal para «ayudarme a aprender» | 54% | 58% | 46% |
| Investigación preliminar sobre un tema nuevo | 42% | 25% | 31% |
| Resumir un texto que debía leer | 40% | 28% | 30% |
| Redactar trabajos | 33% | 23% | 29% |
| Aprender en clase a evaluar información generada por IA | 59,5% | 72,5% | 62,6% |
La última fila es especialmente reveladora. El 72,5% de los estudiantes estonios afirma que en clase ha tenido que evaluar la calidad de información generada por IA. En España lo declara el 59,5%, frente al 62,6% de media de la OCDE [3][4].
Estonia no usa menos IA que España para aprender. La diferencia observable es que sus alumnos declaran menos uso para externalizar investigación, resumen y redacción, y más oportunidades escolares para evaluar críticamente lo que produce la máquina.
El problema no es que ChatGPT responda: es qué dejamos de hacer nosotros
Durante años, incluso una búsqueda sencilla en Internet obligaba a formular términos, abrir páginas, leer, descartar resultados, comparar versiones y construir una respuesta. Una IA generativa puede comprimir esa cadena en una sola petición: «Explícame las causas de la Revolución francesa en cinco puntos».
Eso es extraordinariamente útil. Pero también plantea un problema educativo: el producto puede mejorar mientras disminuyen las operaciones mentales que el estudiante realiza para obtenerlo. La OCDE observa que quienes usan IA para tareas concretas como resumir, redactar o investigar tienden a rendir peor que quienes no la utilizan así. Al mismo tiempo, entre quienes la usan con el propósito general de «ayudarme a aprender», un uso moderado se asocia con mejores resultados que un uso raro o intensivo [5].
«Technology and AI can strengthen learning [...] but only when used purposefully and not as a substitute for attention, effort and understanding.»
La propia OCDE advierte que estos datos no establecen causalidad. No permiten concluir que usar ChatGPT provoque por sí mismo peores resultados. Los estudiantes que recurren más a la IA pueden diferir previamente en motivación, hábitos, nivel académico o contexto. Lo que sí permite PISA es identificar un patrón suficientemente serio como para cambiar la pregunta: no «¿usa IA?», sino «¿qué trabajo está haciendo la IA en lugar del alumno?» [5].
La lectura cae, y los alumnos favorecidos también
España obtuvo 451 puntos en lectura en PISA 2025, diez puntos por debajo de la media OCDE. Son 23 puntos menos que en 2022, una de las mayores caídas registradas entre los participantes comparables. Entre el 25% socioeconómicamente más favorecido del país, el descenso entre 2022 y 2025 fue todavía mayor: 33 puntos [3].
El fenómeno no es exclusivamente español. En el conjunto de la OCDE, entre 2022 y 2025 la lectura cayó una media de 20 puntos entre los alumnos socioeconómicamente favorecidos y cuatro entre los desfavorecidos. La brecha se redujo, pero en buena medida porque los de arriba empeoraron más, no porque los de abajo mejorasen [7].
Sería precipitado atribuir esa caída a ChatGPT. El deterioro lector comenzó antes de la popularización de la inteligencia artificial generativa. PISA describe una tendencia de largo recorrido y señala que muchos de los problemas preceden incluso a la pandemia [8].
Pero la IA introduce una preocupación nueva: una tecnología capaz de saltarse actividades mediante las que precisamente se ejercita la comprensión —leer textos largos, localizar ideas principales, relacionar información, comparar fuentes, resumir y redactar— puede reducir el entrenamiento de esas capacidades si se utiliza sistemáticamente como sustituto.
PISA detecta además un aumento de los hasty readers, los «lectores apresurados»: alumnos que recorren los textos con rapidez pero responden de forma inexacta. Su proporción casi se duplicó entre 2018 y 2025 hasta rondar el 9% en la OCDE [8].
Estonia intenta que la IA no corra la vuelta por el alumno
En 2025 Estonia puso en marcha TI-Hüpe, o AI Leap. El proyecto no pretende simplemente repartir acceso a un chatbot. La documentación oficial define el objetivo como proporcionar aplicaciones de aprendizaje que desarrollen habilidades en vez de limitarse a ofrecer respuestas rápidas, acompañadas de formación docente, comunidades profesionales y evaluación de impacto [9].
En enero de 2026 comenzó a distribuirse entre estudiantes de 10.º y 11.º una aplicación específicamente diseñada para el programa. Sus investigadores utilizan una metáfora muy clara: si un estudiante quiere mejorar su resistencia dando vueltas a un estadio, una IA convencional puede comportarse como un amigo que le dice: «descansa, la siguiente vuelta la corro yo». La vuelta se completa, pero el estudiante no mejora [10].
Por eso su aplicación intenta guiar en lugar de contestar directamente. Ante una pregunta sobre división celular, el ejemplo oficial no entrega de entrada las fases del proceso: plantea al estudiante por qué cree que la división celular es necesaria y construye la explicación a partir de su respuesta. El cambio busca pasar de obtener pasivamente un resultado a activar conocimientos previos y obligar a razonar [10].
El equipo identifica cuatro pilares: motivación autónoma, creencia en la posibilidad de progresar, estrategias de aprendizaje eficaces y autorregulación. Y formula algo especialmente poco tecnológico para un programa de inteligencia artificial: el objetivo no es terminar las tareas más deprisa, sino normalizar un aprendizaje más lento y esforzado cuando ese esfuerzo es necesario para aprender [10].
Dos maneras de meter ChatGPT en una clase de Historia
IA como sustituto
El profesor pide «explica las causas de la Revolución francesa». El alumno solicita la explicación a la IA, la acorta, cambia el tono y entrega.
Profesor → tarea → ChatGPT → producto → alumnoIA como herramienta cognitiva
El alumno estudia y formula su explicación. Después compara con la IA, detecta omisiones, cuestiona la jerarquía causal, contrasta fuentes y defiende una conclusión.
Profesor → conocimiento → alumno → IA → contraste → alumno → conclusiónEn el primer modelo, la IA puede realizar casi toda la cadena: buscar → seleccionar → jerarquizar → relacionar → redactar. El resultado puede ser correcto aunque el alumno haya practicado poco.
En el segundo, ChatGPT sigue siendo útil, pero el estudiante necesita saber Historia para detectar qué ha omitido, qué ha exagerado, qué afirmación necesita una fuente y qué interpretación puede defenderse mejor. La máquina deja de ser quien produce el trabajo y pasa a convertirse en algo que el alumno debe analizar.
Estonia todavía no ha demostrado que esto funcione
Aquí conviene frenar cualquier entusiasmo. Los buenos resultados de Estonia en PISA 2025 no pueden atribuirse a AI Leap. La evaluación PISA se realizó antes de que la aplicación educativa comenzase a llegar al alumnado. Estonia ya era uno de los sistemas europeos de mayor rendimiento antes de este programa [2][9].
AI Leap es, por ahora, un enorme experimento educativo. El Ministerio estonio ha encargado a la Universidad de Tartu una evaluación amplia sobre cómo y en qué condiciones la aplicación afecta a los estudiantes. El sistema analiza de forma agregada variables relacionadas con aprendizaje y contexto escolar, además del uso de la propia herramienta [10].
En paralelo, la Universidad de Tartu, Stanford y OpenAI han desarrollado una Learning Outcomes Measurement Suite para estudiar cómo influye la IA en el progreso a lo largo del tiempo, no únicamente en la nota final de un examen [11].
Después de utilizar ChatGPT, ¿el alumno ha aprendido algo que posteriormente puede hacer sin ChatGPT?
La auténtica discusión educativa empieza ahora
La calculadora permitió externalizar operaciones matemáticas. Internet externalizó una parte enorme de la memoria factual. Los buscadores transformaron la localización de información. La inteligencia artificial generativa introduce algo diferente porque puede externalizar de una sola vez una cadena mucho más amplia: leer, seleccionar, resumir, relacionar, argumentar, redactar y revisar.
Precisamente muchas de las capacidades que las tareas escolares pretendían ejercitar.
Por eso quizá la discusión sobre si los estudiantes deben usar ChatGPT esté mal planteada. Ya lo utilizan. España y Estonia lo demuestran. La pregunta relevante es otra:
El experimento estonio parte de una respuesta provisional: la IA puede entrar en el aula, pero no debería eliminar el esfuerzo que crea el aprendizaje. No se trata de enseñar al estudiante a conseguir una respuesta mejor de ChatGPT, sino de conseguir que siga pensando cuando tiene delante una máquina capaz de darle la respuesta.
Qué sabemos y qué no
Sabemos que España sufrió una caída de 23 puntos en lectura entre PISA 2022 y 2025; que el descenso fue todavía mayor entre sus alumnos socioeconómicamente más favorecidos; que el uso de IA para investigación, resumen y redacción es más frecuente en España que en Estonia; y que Estonia presenta más enseñanza declarada de evaluación crítica de contenidos generados por IA.
No sabemos si la IA generativa es una causa directa de la caída de la lectura. PISA muestra asociaciones, no un experimento causal. Tampoco sabemos todavía si el modelo AI Leap mejorará a largo plazo la comprensión, la autonomía o los resultados académicos del alumnado estonio.
Los resultados de impacto longitudinal de AI Leap. El programa está en evaluación y cualquier conclusión sobre su eficacia debe actualizarse cuando se publiquen resultados comparables.
Los números que ayudan a entenderlo
PISA 2025, alumnado de 15 años. Los datos de uso de IA proceden de cuestionarios del alumnado.
Fuentes, documentos y actualización
Se priorizan PISA/OCDE y documentación oficial del programa estonio. Los porcentajes de uso de IA son autodeclarados y las relaciones con rendimiento no deben interpretarse automáticamente como causales.
- Fuente primariaOCDE — PISA 2025 Results (Volume I): Spain
- Fuente primariaOCDE — PISA 2025 Results (Volume I): Estonia
- Fuente primariaOCDE Education GPS — España, PISA 2025
- Fuente primariaOCDE Education GPS — Estonia, PISA 2025
- Fuente primariaOCDE — Student school life and beyond
- Fuente primariaOCDE — Comunicado de lanzamiento de PISA 2025
- Fuente primariaOCDE — Student performance in PISA 2025
- Fuente primariaOCDE — PISA 2025 Results (Volume I), informe completo
- Fuente primariaMinisterio de Educación e Investigación de Estonia — AI Leap
- Fuente primariaTI-Hüpe — How do we know that the AI Leap learning app actually helps students learn?
- InvestigaciónStanford SCALE — New tools for understanding AI and learning outcomes
No es «IA sí» contra «IA no»
La comparación entre España y Estonia no permite concluir que un país use «bien» la IA y otro «mal». Sí permite formular una hipótesis pedagógica más concreta: una herramienta educativa es distinta cuando añade feedback y contraste que cuando sustituye lectura, búsqueda, selección o redacción. El experimento estonio será relevante precisamente si consigue demostrar que puede mantener esa diferencia a escala.
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